Vendedores ambulantes, una opción al desempleo
Como cada mañana de los últimos 12 años, Carmen Rosa Vélez sale de su humilde vivienda ubicada en el barrio Santo Domingo Sabio de Medellín, dejando a sus tres hijos, Rosa María, de 15 años, Rodrigo, de 12, y el menor, Andrés, de tan solo 8. Se quedan durmiendo cuando su madre sale a las cuatro de la mañana a su lugar de trabajo, la calle.
Vende cigarrillos, dulces,
minutos a celular, chicles, mentas… Su chacita, o puesto de venta, está ubicada
bajo la estación del metro de San Antonio. Como vendedora ambulante, siempre ha
estado en problemas con la Policía. Cuenta que muchas veces le quitaron sus
productos sin poder recuperarlos. “Ya no me los dejo quitar”, expresa con la
seguridad que da la experiencia de haber vivido 41 años en este oficio.
Los vendedores ambulantes
que la conocen desde hace mucho la previenen cuando llegan los policías a
quitarles sus “puesticos”, como ellos llaman a su lugar de trabajo, y le guardan
sus productos hasta que la Policía se vaya.
“Debo trabajar”, dice, por
sus hijos y la memoria de su esposo, que la dejó para siempre cuando entrando a
su casa, después de un largo día de trabajo y a causa de un enfrentamiento
entre bandas, una bala perdida lo alcanzó. Se trataba de Rodrigo Restrepo,
quien hubiera cumplido 47 años el 12 de
julio de este año.
El desempleo, gran problema
Uno de los orígenes del problema puede ser, sin duda, en el hecho de que Medellín tenga una de las tasas más
altas de desempleo del país: 11,2% en 2013 (según el DANE), y que el
empleo informal vaya en aumento: 0.25% en el último año. Es, además, una de las ciudades más receptoras de gente pobre y
desplazada, principalmente de municipios de Antioquia y Chocó, que sólo
encuentran oportunidades laborales en la economía informal.
Ante la imposibilidad de acceder a un empleo formal, los desempleados se apegan a la informalidad como su única salvación. No es raro ver a vendedores ambulantes en las calles de la ciudad, con especial atención a los semáforos, donde puedes conseguir desde la última película que aún no ha salido en los cines hasta una lavada express del parabrisas de tu coche.
Por lo general, las gentes de este oficio comienzan como venteros ambulantes. Cuando logran tomar fuerza y obtienen algo de capital, algunos se ubican en espacios determinados para vender sus productos. De estos, unos pocos consiguen avanzar y convertirse en jefes de otros informales, véase el caso de la venta de minutos celulares, guarapos, tinto, etc.
La situación de los venteros ambulantes no solo escasea en cuanto a ingresos, también en lo concerniente a la salud. El investigador Diego Bermúdez calcula que el 95% de los comerciantes informales no tienen EPS, y solo una parte tiene acceso al Sisbén. Muchos de ellos trabajan sin importar las inclemencias del clima, soportando sol y agua por igual, sumado a la contaminación ambiental da como resultados enfermedades respiratorias, síntoma común en ellos. Muchos pasan de la cuarentena y, sin importar su estado de salud, deben salir a las calles, día sí y día también, en busca de dinero para sus casas.
"La Alcadía solo piensa en la necesidad de tener el centro limpio de vendedores ambulantes, no quiere que el turista vea al trabajador informal. Pero si a mí me sacan del centro, lo primero que hago es coger un arma para unirme al combo de mi barrio, yo necesito comer",dice Cristián, vendedor de minutos en la estación del metro de San Antonio desde hace 8 años.
Un asunto que no se puede dejar de lado respecto a la problemática de los vendedores ambulantes es la seguridad, en este caso, en la estación del metro de San Antonio. Los venteros están a la deriva en ese sentido, pues están a manos grupos ilegales que llegan a monopolizar el espacio público y a exigir cuotas por trabajar allí.
El ser vendedor ambulante, más que una decisión, es una opción, muchas veces única, para sobrevivir en esta selva de cemento. Muchos no tienen otro recurso para subsistir, viéndose en la obligación de tener largas jornadas de trabajo sin saber con cuánto dinero terminarán el día.



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